
Esa noche, tras muchas otras noches de recuerdos congelados, se produjo la catarsis.
El frio fue paralizándola muy lentamente, centímetro a centímetro, hasta convertirse en una triste estatua formada por miles de lágrimas congeladas. Una estatua camuflada en el azul intenso de la noche.
Su boca abierta hasta el final intentando exhalar un último suspiro.
De pronto, un recuerdo, un lejano eco en el tiempo contenido en ese último suspiro, obró el milagro...
Sí, aun estaba viva, aun recordaba lo que aprendió en otro momento. Sabía que más tarde o más temprano aparecería, aunque nunca pensó que fuera en esas circunstancias.
Cuando recuperó el movimiento, pequeños fragmentos de hielo se clavaron en sus pies....agudizó la vista y descubrió que eran pedazitos de su cuerpo, partículas que se habían desgarrado de su ser.
Era necesario que esto ocurriera, ella ya lo intuía desde hacia tiempo.
No estaba preocupada, sabía que nuevos pedazos nacerían,,,era el proceso, la naturaleza de una flor. La diferencia es que la flor no piensa en lo que ocurre, por tanto la dimensión de los hechos es cotidiana, es natural.
Y el ciclo continua (.........) :-)